LA CRISIS DE LA INSTITUCIONALIDAD DEMOCRÁTICA ECUATORIANA

La belleza de la mente humana nos lleva a que tengamos presente la diferencia entre lo blanco y lo negro; lo bueno y lo malo; lo alegre de lo triste, la belleza o la destrucción; la salvación o la muerte; el proyectarse o estancarnos. Decisiones que solo la mente humana es capaz de dilucidar en todo momento y que también nos llevan a la reflexión de lo complejo que puede resultar entender el comportamiento humano. Cuantas veces actuamos sin pensar, cuantas veces actuamos de forma visceral, con apasionamientos; sin conciencia, sin el raciocinio que nos distingue de los animales.

Solemos echar la culpa de nuestras acciones adversas a nuestro carácter, a nuestro ego, mencionamos que fue solo una reacción del momento, a causa de situaciones adyacentes que nos llevaron a tomar tal o cual decisión.Cuando lo justo es que han sido producto de procesos de irracionalidad. La única verdad es que somos dueños de nuestros actos; sean correctos o incorrectos, estos siempre tendrán una consecuencia, ya sea por su acción o por omisión.

Semanas atrás hemos sido testigos del execrable asesinato de tres personas en Posorja, en Guayaquil, las redes sociales y posteriormente los medios de comunicación, daban cuenta de la forma violenta en que tres sospechosos del cometimiento de una presunta estafa, fueron agredidos brutalmente por el populacho, por nuestro propio pueblo, por hermanos ecuatorianos, ante la confusión de que habrían ejecutado el delito de secuestro de niños. Sus cuerpos fueron torturados, quemados y ultrajados salvajemente, actos inhumanos totalmente censurables y que deben ser castigados con el máximo rigor de la ley. Lo que llama la atención es que los sospechosos, estuvieron detenidos en un retén policial de la comunidad y sacados a la fuerza de esta unidad por el populacho.

Es evidente que si la turba estuvo conformada aproximadamente por más allá de unas 2.000 personas, poco o nada podían hacer entre 10 o 20 elementos policiales, asignados al control del orden público, por más que hubiesen usado sus armas de dotación. A todas luces un linchamiento a mano propia, una barbarie sin justificación.

Nos lleva a recordar el antiguo principio jurídico del ojo por ojo diente por diente conocido en el ámbito legal como la Ley del Talion (en su alocución latina conocida como lex talionis), que comprendía un castigo similar al ilícito cometido en una suerte de venganza pública. En todo caso, lo sucedido en Posorja, es más sorprendente, pues tales acciones fueron más allá de una no consentida aplicación de la Ley del Talión, dado que en el presunto ilícito cometido por los sospechosos asesinados, una eventual estafa, no existió una muerte de por medio que tenga que ser castigada con otra muerte.

Estos hechos nos hacen recordar sucesos aislados, como el asesinato del General Eloy Alfaro, un 28 de enero de 1912, a manos de una turba enardecida que lo incineró, por fanatismos y dogmatismos, que hasta ahora no podemos eliminarlos de nuestra sociedad, crimen execrable que marcó la historia ecuatoriana.

En otro episodio ocurrido en la ciudad de Quito, la semana anterior, un artículo de opinión, informaba en Diario el Comercio, que una víctima fue ayudada por un ciudadano a que no se perpetrara el presunto delito de secuestro, acto seguido uno de los maleantes fue apresado por este valiente ciudadano y en el hecho fue cortado por el delincuente con un filo de botella; inmediatamente el delincuente fue puesto a órdenes de la policía. Lastimosamente, dice la noticia, los elementos policiales sugirieron que el agredido no perdiera su tiempo en trámites burocráticos y que no pusiera la denuncia pues se metería en líos. Larga espera en fiscalía de flagrancias y el agredido quería irse por el cansancio y la herida sufrida, la fiscal le dice que si se retiraba su agresor quedaría en libertad.

Ante estos hechos, surgen las siguientes cuestiones ¿Existe desidia de las autoridades para perseguir el delito? ¿Se ha perdido la confianza ciudadana en la institucionalidad democrática: Policía Nacional, Fiscalía, Juzgados y Cortes de Justicia? ¿La sociedad ya no cree en las leyes que castigan el delito? cuestiones que nos llevan a reflexionar si efectivamente vivimos en un estado de derechos y justicia o en un estado anárquico en el que cada quien hace lo que se le parece sin sujeción a los preceptos legales y morales que rigen en una sociedad democrática, en la que debe primar el respeto a los derechos humanos y las libertades ciudadanas.

Seguramente, hoy, los procesados en el caso de Posorja, estarán arrepentidos por sus actos vandálicos, criollamente habrán entrado en el estado de chuchaqui moral de sus actuaciones, un llamado a la conciencia del por qué de sus actos y la reminiscencia del por qué se dejaron llevar por la rabia, la algarabía y el odio que los invadió en ese momento. Los asesinatos perpetrados no se justifican bajo ningún concepto, independientemente de que las víctimas hayan tenido un pasado judicial adverso y hayan sido detenidos en delito flagrante, en nada justifica su ejecución a mano propia. Todas la personas tenemos prerrogativas que nos asisten por el solo hecho de ser humanos, por ello nuestro diario convivir nos obliga a que seamos “seres humanos”. El psicólogo y escritor Walter Riso en su obra “Pensar Bien Sentirse Bien” tiene razón en definir que “el amor y razón, son los motores de la humanización. El Odio e irracionalidad, son la fuerza deshumanizánte, el retroceso, la involución”.

En ese contexto, resulta meritorio, recordar que los ecuatorianos conforme a lo preceptuado en el artículo 83 del texto constitucional estamos llamados a cumplir y acatar la Constitución, la ley y las decisiones legítimas de autoridad competente. Lo cual implica que el Estado garantiza a las personas derechos, obligaciones y oportunidades; reconociéndoles fundamentalmente la JUSTICIABILIDAD Y EXIGIBILIDAD DE SUS DERECHOS (Art. 11 CRE). El simple desacuerdo con el orden preestablecido no justifica simplemente declararnos anárquicos y en desobediencia a la ley que nos permiten vivir en una sociedad democrática.

Si bien es cierto que el pueblo ecuatoriano ha perdido la confianza en las instituciones y sus autoridades, ante la desidia imperante en el cumplimiento de sus funciones. Hay que dejar en claro que la ficción jurídica que conocemos con el nombre de Estado, tiene la misión fundamental de perseguir una mejor convivencia ciudadana y sostener el orden social constituido a través de las instituciones que lo conforman.

Hay que reconocer que podremos no estar de acuerdo con la existencia de determinadas instituciones burocráticas por ser innecesarias o en total desacuerdo con ciertas normas jurídicas que las consideramos injustas, pero en tales circunstancias por sobre todo el pueblo soberano del Ecuador debe ser respetuoso en todas sus dimensiones de la dignidad de las personas. Todos merecemos que se nos reconozca y garantice los derechos humanos y fundamentales que nos asisten en igualdad de condiciones.

Las instituciones del Estado tienen claramente definidas sus atribuciones y fines que persiguen. Son determinadas acciones u omisiones de los servidores y funcionarios quienes desprestigian el sentido vocacional del servicio público generando la crisis de la institucionalidad democrática ecuatoriana y por ende la desconfianza ciudadana. Hay que recuperar los valores que se adquieren primigeniamente en el seno familiar e irradiar una cultura de paz con soluciones integrales que garanticen seguridad ciudadana recuperando la credibilidad en el sistema judicial prioritariamente.

Hacer del respeto a la condición humana una realidad latente, vivificante; vivir con humanismo.

Artículo presentado en el espacio de análisis del #InformativoCandela de Radio @SuperTropicana, 105.9 FM, en el centro del país – 28oct18

 Sígueme en twitter en @pdavilaj

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto: