LOS NIÑOS Y LA DIABETES

El pasado miércoles 14 de noviembre del presente año, probablemente muchos de nosotros pasamos esa fecha de forma desapercibida como un día común y corriente. Lo cierto es que desde 1991, cada 14 de noviembre, es el DÍA MUNDIAL DE LA DIABETES, fecha insigne establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y por la Federación Internacional de la Diabetes (FID).

El 20 de diciembre de 2006, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Asamblea General, aprobó una resolución en la que se ratificó al 14 de noviembre de cada año, como el DÍA MUNDIAL DE LA DIABETES, celebrándose como tal desde el año 2007.

Cabe mencionar, que el establecimiento de los días internacionales o días mundiales, tiene la connotación fundamental de sensibilizar y concientizar a la población, respecto de determinadas problemáticas o situaciones que merecen la atención de la ciudadanía a fin de darles un enfoque más humanístico pero por sobre todo que los países a través de sus Estados y gobernantes den la debida prioridad en su solución.

En ese contexto, la Organización de las Naciones Unidas ha sostenido que desde 1980 el número de personas que padecen de diabetes; enfermedad crónica no transmisible, silenciosa y costosa, se ha cuadriplicado a nivel mundial.

Un enfoque general de lo que constituye esta enfermedad de la diabetes consiste en la imposibilidad de que el páncreas genere la proporción normal de insulina; hormona necesaria para que regule el nivel de azúcar en la sangre.

Sin duda nos encontramos ante una enfermedad que deja huellas en las familias ecuatorianas y en el mundo entero, pues su diagnóstico no reconoce edad, condición social, ni momento, en quienes la padecen, pues esta simplemente llega de forma intempestiva y cambia abruptamente el estilo de vida de las personas y las familias, lo cual nos llama a que alcemos la voz para aumentar la conciencia pública respecto de esta enfermedad crónica y sus consecuencias fatales si no existe la prevención necesaria.

Existen diferentes tipos de diabetes que pueden resultar fulminantes al ser humano, una de ellas es la conocida como diabetes mellitus tipo 1, DM1, que aqueja particularmente a los niños a cualquier edad. Su detección implica que los niños obligatoriamente tengan un tratamiento de por vida, lastimosamente la ciencia médica todavía no ha llegado a encontrar una cura definitiva que erradique por completo a esta enfermedad.

Ecuador actualmente no cuenta con un registro que indique el número exacto de la comunidad infantil que padece diabetes mellitus tipo 1, DM1, lo cual permitiría establecer políticas públicas concretas para atender las necesidades prioritarias que esta enfermedad exige.

Y aquí cabe una reflexión bajo la siguiente cuestión: ¿Qué harías si el día de mañana tu hijo es diagnosticado con diabetes mellitus tipo 1? Seguramente saldrán muchas respuestas, pero la primordial radica en que esta enfermedad cómo lo mencionamos anteriormente no ve condición social alguna.

Tal vez para el conglomerado que cuente con la posibilidad de tener un trabajo fijo y más o menos bien remunerado, pueda cubrir en parte las contingencias que la enfermedad exige. Pero qué puede hacer una familia de escasos recursos económicos que no cuentan con las posibilidades económicas para cubrir los gastos de sus hijos para hacer frente a esta enfermedad no contagiosa crónica?

Tengamos presente que esta enfermedad exige control y uso permanente e inevitable de insulina para los niños que la padecen. Para ellos su propio cuidado puede resultar abrumador, pues se ven obligados a asumir responsabilidades y tareas que por su edad no están en obligación de asumir.

Sin embargo, muchos de estos pequeños guerreros aprenden a convivir con la enfermedad pero dependen inevitablemente de los insumos necesarios para controlar su padecimiento.

Tal situación implica una intervención inmediata del Estado para que atienda las necesidades de esta comunidad infantil que tiene que convivir con esta enfermedad. En tal sentido, la imperiosa necesidad de que se emitan políticas públicas inmediatas en las que debe primar la institución jurídica del INTERÉS SUPERIOR DEL NIÑO contemplada en el artículo 44 de la Constitución de la República, la cual persigue, en contexto, el efectivo cumplimiento, en todos los ámbitos, del principio de bienestar del niño.

Existe una deuda pendiente del Estado para con la comunidad infantil que padece de diabetes mellitus tipo 1, la cual inclusive, recientemente ha sido reconocida de viva voz por la actual Ministra de Salud.

En ese contexto, creemos que la diabetes mellitus tipo 1 que aqueja a los niños debe ser considera como un problema de salud pública de inmediata atención por las autoridades del ramo, permitiendo el acceso universal y gratuito de insulina para todos los niños que la padecen, conjuntamente con la entrega de un número prudente de tiras reactivas para la medición de glucosa en la sangre.

Las complicaciones por un mal control de la diabetes en general pueden ser fatales, por lo tanto la necesaria intervención del Estado en defensa de los derechos de los niños para que haya un verdadero desarrollo integral de los infantes que padecen de esta enfermedad y tengan una vida digna.

Artículo presentado en el espacio de análisis del #InformativoCandela de Radio @SuperTropicana, 105.9 FM, en el centro del país – 18nov18

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